Espacios naturales protegidos amenazados por la desertificación, especies en estado de extinción, migrantes que malviven en las fronteras, vidas olvidadas en residencias de ancianos, hospitales, vertederos, ruinas urbanas, barrios degradados, parques naturales, poblados chabolistas y zonas contaminadas, comunidades obreras en crisis, exciudadanos que nos traen sin cuidado, gentes a las que los grandes números no ven, que no cuentan, pobres cada vez más cerca de la línea de no retorno, enfermos olvidados, paisajes naturales devastados… Todo eso, y más, es abandono, algo que ha alcanzado el rango de los fenómenos estructurales, esos que definen vidas, experiencias, ecologías, contextos y épocas. El abandono, pensado como un diagnóstico general y no solo como un momento, o una coyuntura, es uno de esos conceptos poderosos. Si lo tomamos en serio sirve para pensar el estado de todo lo que existe desprovisto de cuidado y protección. Ahora, ¿se puede contar de cualquier manera, se puede contar como siempre?

El próximo 5 de octubre tendrá lugar el seminario Saberes que se cuenta, con María Ptqk, curadora e investigadora cultural. La reunión se celebra en el Bizkaia Aretoa, de 17 a 19

¿Cómo es vivir en los márgenes? ¿Qué hacen quienes menos tienen para asegurarse una vivienda, alimentos, ropa? ¿Cómo lidian con la violencia –una amenaza literal a su sobrevivencia– que se vuelve probable en cuanto salen a la calle? ¿Cómo conviven con la política, que puede ser tanto fuente de soluciones como instrumento de abuso? ¿A qué se aferran para sostener incluso la esperanza de un futuro mejor?

¿Cómo pensar e imaginar las vidas que quedan fuera de los marcos normativos y de los registros institucionales? La literatura sociológica ha recurrido para abordarlas a ideas como “invisibilidad”, “precariedad”, “vulnerabilidad” o “expulsión”, pero la profunda convulsión en que se instalan parece exigir categorías nuevas para pensarlas. Una de ellas, la que propone este libro, es la de “desaparición social”. Efectivamente, la idea ya conocida de “desaparición” está sirviendo, conjugada de formas novedosas, para pensar e imaginar culturalmente situaciones en las que las fronteras entre la vida y la muerte parecen haberse diluido.

En este libro nos preguntamos por la naturaleza esquiva de algunas de esas vidas situadas más allá de la ciudadanía, acercándonos a ellas con la precaución metodológica que su complejidad exige. Y nos preguntamos también sobre el modo en que son representadas en relatos culturales.

 

La espera es un concepto difícil, sobre el que hay poco que decir todavía: es un momento y una situación fronterizas, en el límite entre un pasado que no se va y un futuro que no llega; es un tiempo incierto, casi invisible. Tiene una densidad rara. Es poca cosa. Algo obviado, que solo cobra importancia con relación a lo que viene después, algo molesto, que se busca acortar. Pero está tan presente que merece tenerla en cuenta, contarla, tanto para pensar los grandes asuntos (cualquiera de esas muchas catástrofes que nos acechan) como los más ordinarios, los de los rincones banales, los pasillos, los comedores, las recepciones, las oficinas de atención al paciente, las residencias, los refugios, las esquinas.

Este libro lo intenta poniendo a trabajar juntas distintas formas de contar: veinte escritos breves junto a un buen montón de modestas servilletas de papel garabateadas, de esas de bar, de cuando esperamos, mas un buen puñado de susurros gráficos, que trenzan a unos y otros a través de resonancias sordas y diálogos bajitos.